El inevitable post sobre Podemos y Pablo Iglesias.

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He de decir que hace bastante tiempo que sigo a Pablo Iglesias. Hace años, cuando no era conocido, encontré entre vídeos de gatitos algunos de sus programas. Y me gustaban. Sobre todo porque los invitados hablaban en vez de gritar,  se veía gente de  todo signo político y daban argumentos (aunque a veces pedantes a más no poder).

Respecto al discurso de Pablo Iglesias en concreto, estaba de acuerdo con algunas cosas y con otras no. De acuerdo sobre todo con el “porqué”.

El “porqué” las cosas van tan rematadamente mal y cada vez peor para la mayoría.

De vez en cuando me ponía un programa suyo y escuchaba un buen debate. En él que oía posturas y argumentos, con los que a veces estaba de acuerdo y a veces no, y me iba a dormir pensando que una noche más había evitado la lobotomía televisiva.

Ahora Pablo Iglesias ha eclosionado, ha pasado el punto de masa crítica, y el proyecto que lleva toda la vida gestando, ha sido parido. Con luces, lásers y fuegos artificiales. Y sobre todo cámaras, muchas cámaras.

Cuando algo así ocurre, cuando uno sale al escenario y los focos se ponen sobre él, se procede al análisis exhaustivo, a mirar su pasado, su presente… y obviamente, su futuro.

Si por la tele fuera, este ejercicio de retrospección sería un monográfico panfletario (en uno u otro sentido) de Pablo y su proyecto.

Pero gracias a Dios, existe la hemeroteca y la mente colectiva que es Internet. Gracias a ella, descubro ahora aterrado que, o no vi todos sus programas, o que mi cerebro por algún motivo obviaba las varias perlas (negras) que ahora encuentro sobre Pablo Iglesias.

El entramado ideológico de Pablo Iglesias está perfectamente diseñado y construido, es como ya he dicho, su proyecto vital. Esta envuelto en rebuscadas palabras y retruécanos de profesor de universidad de CI notablemente alto. Pero en esencia es tremendamente sencillo, y tristemente antiguo: “conseguir el poder como sea, y entonces imponer mi ideología”.

De hecho, la frase que catalizó mi despertar del sueño flautista pabluno, fue la siguiente:

“Hacer política, no es tener razón, es luchar por el poder”.

He de decir, que ADORO tener razón.  Es mi debilidad, mi talón de Aquiles, mi sombra…. Hay pocas cosa que me den más satisfacción que oir “pues es verdad, no había caído en eso, tienes razón”. Justifica las cientos de horas andando por mi habitación como un león enjaulado pensando en el sexo de los ángeles.

He de decir también que con los años, sigo aprendiendo a encontrar la satisfacción cuando, aplastado por la lógica, me veo en la tesitura de decirlo yo. Antes era una debilidad, ahora, poco a poco se me hace una fortaleza. Todo muy zen…

En cualquier caso y siguiendo el hilo, que quede claro que para mi, hacer política, es buscar razones para hacer algo. Es precisamente, tener razón. Con argumentos y con datos. Pero no solo tener razón, sino convencer de que la tienes. Y si no, gracias a mi súper poder zen, asumir que es otro quien la tiene e ir juntos de la mano a por esa idea, por el camino que hemos demostrado válido.

Pero resulta que para Pablo Iglesias no.

“Hacer política no es tener razón, es luchar por el poder”

“O_0 que?!… Creo que no he oído bien….. voy a rebobinar…”

Para él, todo vale con tal de que prevalezca su postura, sus planteamientos.

Los planteamientos de cada uno, son intrínsecamente arbitrarios. Son arbitrarios porque cada uno tenemos los nuestros, que como dice el refrán, las opiniones son como los pedos…

Sólo cuando la comunidad comparte los mismos planteamientos, éstos dejan de ser arbitrarios (míos), y se convierten en comúnmente aceptados (nuestros).

Ahora bien, hay tres maneras de que la comunidad podamos asumir unos planteamientos determinados de manera conjunta:

– siendo convencidos,

– siendo engañados

– siendo obligados.

O dicho de otra manera: con democracia, con demagogia o con dictadura.

Es decir, un individuo o un conjunto de individuos puede exponer sus planteamientos a la comunidad, y hacer que ésta los asuma como válidos, convenciendo, engañando, u obligando.

Por si no ha quedado claro, mi opción es la primera.

Para Pablo Iglesias, parece ser que sus opciones son las dos últimas.

¿Aterrador? Mucho.

¿No lo crees? Veámoslo.

Una prueba de la demagogia.

A la pregunta “Hasta qué punto queremos que nuestro movimiento está basado en elementos de propaganda. En otras palabras deberíamos plantearnos, Propaganda, o Educar”

Pablo Iglesias responde “Propaganda, sin lugar a dudas, Educar cuando controlemos el Ministerio de Educación”.

Es decir, primero engañemos a la gente para que nos den el poder y después les daremos la papillita. Nuestra papillita, concretamente. Nuestra planteamiento arbitrario, sin hacer que lo debatan o lo cuestionen. Una vez tengamos el poder, no podrán hacerlo.

Básicamente esta admitiendo públicamente que va a usar la demagogia para conseguir el poder. Usando la tan odiada televisión, por cierto. No se si os habéis fijado, pero ahora Pablo Iglesias sale mucho en la tele …. pero mucho MUCHO. Aparece en hasta para comentar Juego de Tronos (true story)

Kafkiano. O peor aun… Orweliano.

Decía antes, que uno puede convencer a los demás de sus argumentos, engañarle para que los asuma, u obligarle (obviamente, a la fuerza).

Pablo iglesias cuenta también con esto último como “herramienta para hacer política”

Es decir, para él, quemar contenedores, lanzar cohetes o cortar las calles, es una “cultura política de los lugares”. Es la “lucha por el poder”, y en ella vale todo.

Para él, son parte de la lucha política cosas como ”enfrentamientos con la policía con treguas para recargar, pactos para retirar los heridos, que haya heridos, o incluso algún muerto…”.

Que cada uno saque su propia conclusión, pero para mi esa es la descripción de una guerra, no de lo que debería ser un conflicto político.
Para mi un conflicto político son debates, discursos, reuniones y pactos (y por lo visto bastante alcohol).

Usando su propio argumento, estaría justificado que otro individuo o colectivo que tenga un planteamiento contrario al suyo, “luche por el poder” contra él usando esas mismas “herramientas”.

Es decir, está justificando que el conflicto político pueda derivar en un conflicto armado.

Como dijo un veterano una vez: “quienes alimentan las guerras son quienes no han estado nunca en una …”.

Personalmente no me parece ni inteligente ni ético alimentar y justificar el conflicto armado.
Así que cualquiera que lo haga, aunque sea de forma subrepticia, no contará con mi apoyo para ello.

Creo que en los últimos 200 años en España ya vamos servidos de guerras para otros 200 más, así que no necesitamos el enésimo salvapatrias (me da igual el signo), que alimente el conflicto, en vez de alimentar el diálogo.

Sobre las perlas de El Nega, coautor del libro que presentan en el video al que me he referido preferiría ni comentarlas:
“El uso de la violencia no es una cuestión moral”: WTF 0_o
1:05. “el poder político nace de la boca de los fusiles”: WTFx2. Por cierto que esta frase es de Mao y define perfectamente su idea de lo que es la política: lucha sin más.

En la línea de lo anterior:

“Una de las bases de la democracia es el derecho a portar armas”

Una vez más, confunde la democracia, el diálogo político, con el conflicto armado.
Confunde el convencer a tu oponente, con la imposición, el conflicto y la amenaza.

Confunde democracia con dictadura.

“La guillotina es la madre de la democracia”

No. El diálogo es la madre de la democracia. Escuchar lo que no quieres oír es la madre de la democracia. Llegar a consensos es la madre de la democracia.

El que alguien tenga derecho a decir algo con lo que estás completamente en desacuerdo es la madre de la democracia.

Y al hilo de esto último, podemos enlazar con otra de las polémicas de Pablo Iglesias: La libertad de prensa.

Pablo Iglesias parte de una base, y es que si la mayoría de los medios de comunicación son controlados por una minoría, es ésta quien decide que se publica o que no. En resumen, se coarta la libertad de expresión de la sociedad.

Aunque exagera, en parte tiene razón. Nadie me impide a mi tener este blog, twittear lo que me da la gana, o subirme en un cajón en una esquina a decir lo que me plazca.
Pero lo que sí es cierto, es que mi mensaje y mi discurso llegará e influirá a más gente si tengo el 70% de las televisiones y el 60% de los periódicos.
Y esto, a día de hoy ocurre. La mayoría de los medios de comunicación son propiedad de muy pocas empresas. Empresas que detrás tienen un consejo de administración de 20 o 30 personas, con sus intereses particulares.

Llegado al extremo, podría ocurrir que mi proveedor de Internet que es propiedad de alguien mas grande me cerrara el blog si digo cosas que no le gustan. Pero eso está aún lejos… o no.

En definitiva, lo que está en peligro más inminente no es la libertad de expresión, sino la capacidad de influencia, y la capacidad de “generar opinión”.
En una democracia perfecta, no habría la necesidad de “creadores de opinión”, ya que todos seríamos capaces de crearnos la nuestra propia. Pero la democracia no es perfecta y necesitamos creadores de opinión, gente que en una columna o en un televisión diga algo que nos haga “click” en la cabeza y pensemos “anda… pues no me había dado cuenta de eso… tiene razón”.

Que esas personas están en nómina de una diminuta minoría SI es un problema. Porque entonces esta minoría es capaz de determinar la agenda política, de decidir de qué se habla y de que no, y quien habla en prime time y quien no.
Esto SI perjudica a la democracia, pues empobrece y sesga el debate que es la base de la democracia misma.
El problema no es que existan medios privados (como este blog). El problema es que su poder esté concentrado.

Así que comparto en parte su análisis del problema.
Lo que no comparto es su solución.

Para contrarrestar la concentración de poder mediático, él propone….concentrarlo aún más. Ponerlo todo en manos del Estado. Y esto en teoría está bien, porque el Estado está controlado por un gobierno democrático, que representa a todos…. en teoría. En la práctica, en mayor o menor medida, todo gobierno acaba convirtiéndose en un fin en sí mismo en vez de en un medio para representar a todos los ciudadanos (que es su verdadero objetivo). Con lo que a la larga, un gobierno con un poder monopolístico acabará (y ha acabado, a la historia me remito) usando ese poder para su propia supervivencia (igual que haría cualquier individuo o grupo de individuos… supongo que es la naturaleza humana).

Esa parece ser la visión de Pablo Iglesias: en vez de desconcentrar el poder, que éste simplemente cambie de manos.
El problema no es donde esté el poder concentrado. El problema es precisamente que lo esté.
Por eso, parte de la solución tiene que pasar por contrapesar y desconcentrar el poder. En este caso, el poder mediático.
E igual pasa con el poder politico. Que esté concentrado en manos de una junta es el verdadero problema, no si esa junta es de gobierno o de accionistas.
Y para que eso no ocurra: democracia, transparencia, debate, dialogo, consenso…

 

 


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